dijous, 15 de setembre de 2011

15/9/11


El hombre joven que pregunta vino a visitarme. Vi sus huellas sobre el barro. Pero no me encontró, el ciclista me retrasó. Imagino que quería saber lo que yo pudiera decirle sobre la muerte del otro día junto al embarcadero. ¿Me hubiera creído? ¿Hubiera aceptado que un jabalí dirigió aquel sacrificio? ¿Qué aquél que rompió el cuello del otro no era sino un dócil instrumento del mal o del bien? [En la vida he matado a un ser humano -hubiera dicho. Su irritación hubiera aumentado, y ya era franca su hostilidad. Sólo a esos pobre andrillos -le repuso ella] (1) Me tomaría por loco, y puede que acertara. Ya no sé cómo interpretar lo que veo y oigo, lo que huelo o toco. Hoy mismo, un tonto accidente, la caída de un ciclista, me ha hecho comprender que hay una dimensión del mundo que apenas comprendo.

Le he visto llegar por el camino de tierra endurecida. Iba ligero, feliz, como una hojita fluyendo río abajo. Es curioso lo que este trasto hace en las gentes. Su expresión parece la de los niños. [Yo iba en bicicleta, casi alado, aspirante… Y yo ya casi por el aire, / yo apresurado pasaba en mi bicicleta y me sonreía…] (2) Sonríen sin saberlo. Se distraen con el aire y su flujo. Así venía el ciclista. Pero de pronto salió despedido por el aire. Acudí rápidamente en su ayuda. Había caído sobre su codo izquierdo y un fuerte hematoma comenzaba a señalarse bajo su piel. Cogí barro y una hierbas. Las puse bajo un vendaje improvisado.

Le calmará el dolor. Qué ha pasado?... La rueda delantera se bloqueó de pronto, y he salido despedido, con tan mala suerte que caí con todo mi peso sobre el codo… Mira, ha sido una serpiente, una culebra… Ni la he visto. Pero me han hablado de ellas. En cuanto las pisas se enroscan alrededor y bloquean la rueda al pasar por la horquilla. Mueren matando… Y esas palabras se me han quedado grabadas. Mueren matando, mueren matando. Vive muy lejos de aquí? Puedo ayudarle a llegar… Estoy relativamente cerca, Rue de l'Absinthe, la conoce? Gracias de todas formas…

El ciclista ha probado a volver subido otra vez sobre la bici, pero ha tenido que desistir. Se alejaba caminando cuando he advertido que la culebra, aunque estaba rota por varios sitios, aún tenía espasmos. Le he dado un golpe en la cabeza para que dejara de sufrir. Y he pensado si aquél que partió el cuello del joven no hizo algo similar para que aquel pobre desgraciado dejara de sufrir tras los arbustos el deseo que la mujer de negro le inspiraba. Y sin pensar, he sentido que el ciclista y la culebra simbolizaban dos tentaciones antagónicas que se enfrentan en cada uno de nosotros y ante las cuales cedemos inconscientemente como sumisos instrumentos de nuestra propia muerte.

D.U.

(1) De sorprendente debe calificar este compilador y traductor la cita que hemos marcado entre corchetes. Primero, porque Dersú es posiblemente el último personaje del que hubiéramos esperado un incruste literario. Y segundo, porque pertenece a una novela que nunca pensaríamos que pudiera conocer, Blade Runner. En nuestra edición de bolsillo de Planeta, el fragmento aparece en la pág. 7

(2) Más sorprendente resulta la siguiente cita de unos versos de V. Aleixandre pertenecientes a su poemario Historia del corazón. En nuestra edición de Seix Barral aparecen en la pág. 255-256. No insistiremos en lo inexplicable de estos fragmentos dispersos a lo largo de los diferentes dietarios.

2 comentaris:

Concha ha dit...

precioso el post muy personal e intranferible...Dersu es un caso a parte,es de una inteligencia natural increíble y llega a unas conclusiones que me espantan por su certeza.Enhorabuena.beset.

Lapsus calami ha dit...

Dersú es una joya. Tiene la virtud de ver donde otros sólo miran. Un beso.