dissabte, 13 d’agost de 2011

13/8/11


Faltan piezas en el puzle. Faltan piezas maestras. Y por lo que veo no van a ser las habituales. Dorian me dijo que alguien va tras él. Unas llamadas telefónicas anónimas. Un pasado que se obstina en seguir vivo. Además, añadió, todo quiere indicar que tuve alguna relación con la chica, pero que no hay nada de eso. Aquel saludo es lo único que compartieron. Y fue cuando ella desvió la mirada. Así, que apenas si le vio. Pueda que diga la verdad, pero yo hace mucho que no creo en la verdad. Pero qué pudiste hacer, si apenas tienes pasado, le dije. No crea doctor, a veces las apariencias engañan. Últimamente no soporto los espejos.

Por lo que me dijo mi contacto en la prefectura, la última mujer asesinada es la misma de las fotos obscenas. Allá cada uno con sus miedos. Hay satisfacciones que ningún miedo debería disculpar. Pero quien acosa a Dorian fue quien puso el sobre en el vestido de la chica. De eso comienzo a estar más que seguro. El ciclista puede ser una pieza del puzle. Sólo él, además de la receta y las fotos, puede vincularnos directamente con los sucesos del río. Pero es un mero observador, no parece parte activa del drama.

Esta mañana en la librería de raros conocí, o vino a conocerme, un tal Dupin. Mientras ojeaba un libro donde Calpe aún era Compañía Anónima de Librería, Publicaciones y Ediciones, oí como preguntaba a Henriette por los Speculum. Parece que los dos buscábamos los mismos raros, cosa que no deja de ser rara, a su vez. También se interesa por los Speculum. Y se ofreció a enseñarme su colección. Dice estar fascinado por tal cosa. Algo que responde a la lógica más determinista, pero que acaba dando una visión contraria, punto por punto, de la realidad. O al menos, eso creemos.  La conversación, o más bien intercambio de fascinaciones personales, recayó, como era de esperar, en la leyenda, en el mito, en el Speculum que todos codiciamos, el Speculum Speculorum, y del que nadie puede afirmar categóricamente que exista o que no exista. Como la misma imagen que vemos reflejada.

He de reconocer que fue una mañana agradable. El trasfondo siempre sensual de los pasos de Henriette por los pasillos ocultos y laberínticos de la librería. La sombra suave de sus facciones a juego con el contraluz de la mañana. Sus brazos dibujados y la mirada confusa de quien sabe comprender. La letanía sobre los Speculum. El sol siempre alegre de París. Como un niño enfermo de asma que muy pocos días al año respira con total plenitud.

D.G.

2 comentaris:

Concha ha dit...

Bueno según la persona que cuenta las sospechas son distintas...y todos son tan inteligentes,no sé por qué sospechas decantarme,cada uno dá su versión y cada uno su razón...parece que todo está conectado¿?.Hasta la próxima.beset.

Lapsus calami ha dit...

Sí, pero estas visiones parciales comienzan a confundirme. Debería haber alguien que pusiese orden en este puzle. Que ya no sé qué pensar. Un beso.