dilluns, 22 d’agost de 2011

22/8/11


Por fin pude plantar mi tienda en un lugar del río. Parece que no molesto a nadie, y nadie me molesta a mí. Estoy recobrando la paz que no tenía desde que vine a la ciudad. La soledad de las noches, su silencio, el canto desesperado y silencioso de las luciérnagas me acompaña en las horas muertas de las neblinas que me arrullan. Por fin vuelvo a hablar con mis dioses. Están de acuerdo en que parta de aquí lo más pronto posible. Pero creo que tengo algún asunto pendiente.

Esta mañana vino a buscarme el caballero que me encontré el otro día junto al lugar donde sacrificaron a la joven de la bicicleta. Se interesó por mí. Me preguntó si necesitaba algo. Si podía ayudarme. Le hice ver que si la tratamos bien, la tierra se ocupa de nosotros, nos alimenta, nos protege, vigila nuestros pasos. Me dijo que desde nuestro pasado encuentro se encuentra desorientado, dubitativo, que ha perdido las certezas que creía inamovibles. Necesitaba hablar y hablar. Contar en voz alta todo lo que su cabeza no entiende, o no quiere entender como hasta ahora lo hacía. Insistió en darme detalles de otro sacrificio. Quería saber mi opinión.

Esta vez la pieza era un hombre. Parece que después de cazarlo, le despojaron de su ropa. Además, lo dejaron encerrado en una habitación cerrada con llave. Comprenda, le dije, que muchos cazamos osos por su piel. Y que algunos venden esa piel antes de cazar el oso. ¿Me entiende? Creo que quedó desconcertado, como si la explicación que él hubiera encontrado fuera en una dirección totalmente diferente a la mía. Por otra parte, añadí, cubrirse con la piel de un animal permite apropiarse de su espíritu. Das vida a lo que ya no existe, a lo que ya no es. Y entonces me miró con una luz en los ojos que antes nunca le vi. Gracias, gracias, me dijo. Y se levantó de repente como si tuviera algo urgente de que ocuparse. Perdone, el otro día fui descortés, como se llama usted... Dersú, Dersú Uzalá... Qué significa?... Otro día se lo cuento. Ahora usted tiene la prisa del que acaba de encontrar un camino que vale la pena recorrer. Vaya, vaya. No se entretenga por mí.

D.U.

2 comentaris:

Concha ha dit...

qui és este desconegut,qué li aclara Dersu,és un dels assesins?hem costa entendre-ho...interessant,peró dificil.beset.

Lapsus calami ha dit...

El desconegut és el que va parlar amb ell al riu, Auguste Dupin. I que jo sàpiga encara no ha matat a ningú. Un bes.