diumenge, 7 d’agost de 2011

7/8/11


La ciudad es mala gente. Pero yo siempre me porté bien con ella. No cacé en sus calles. No corté ramas secas de sus árboles. No planté mi tienda en medio de la plaza. Aunque tal vez debería haberlo hecho. En la ciudad, los que venimos de la taiga nos ahogamos. La ciudad me niega el aire que necesito. Y yo nunca le hice daño. Pero aquí abundan los cazadores de hombres. Los que miden tus pasos por monedas. Y tus palabras con rencores. Hace unos días me acerqué a un hombre que fumaba en pipa y le pregunté por qué tiraba el tabaco encendido a tierra. Por toda respuesta me indicó una puerta cercana y dijo: "si quiere tabaco…" Yo no pedía tabaco. En el mercado arrojan las sobras y las destruyen. Nadie podrá aprovecharlas. Ni el lince ni el jabalí, sólo las ratas las roban. En la ciudad medran los peores. La mirada del hombre persigue al hombre. Aquel joven seguía a los dos hombres que compraban pescado. De estos dos, el mejor vestido no descuidaba detalle del joven. Y, poco después, el hombre de la pipa clavó sus ojos en la huída que el joven iniciaba, y que él no supo o no quiso ver. Eran presas y ojeadores. Todo al mismo tiempo. Y tan marcados están los caminos de la huída que son un laberinto a ninguna parte. Los caminos del hombre.

Las primeras rutas de la taiga nos las dio la lluvia. Y ellas llevan al corazón del bosque. Las que nosotros hemos ido señalando, no dejan de ser torpes esperas de un destino que nunca es definitivo. En la ciudad nadie deja sus huellas en el camino. Pero puedes perseguir tu presa por las palabras que arrastra su silencio, obligando a los hombres a hablar por lo bajo. Nadie sabe nada, pero todos acaban diciendo. Nunca sorprendí al oso ocultando la garra tras el zarpazo. El corazón del hombre olvida el mundo en las alcantarillas. Y cree más en este siniestro decorado que en el necesario telón de los días y las noches. Sin esta mecánica celeste, todos moriríamos.

D.U.

2 comentaris:

Concha ha dit...

qué bien escribe o habla Dersú,es tan bondadoso que "...no es de sete mundo"deberiamos aprender de él sin duda.besets.

Lapsus calami ha dit...

Dersú es un crack, dentro y fuera de la taiga. Me gusta la distancia que marca respecto a las cosas y que a mí tanto me cuesta. Tiene un sentido común descomunal. Besos.