dilluns, 1 d’agost de 2011

1/8/11

Dersú Uzalá, foto de Arséniev


Aunque el capitán me parece buena gente, no acabo de comprender qué busca aquí. O mejor, creo que el final del viaje no es el que yo desearía. Todos cabemos en el bosque, pero aquellos que vienen en nombre de otro me cuesta saber qué es lo que ellos mismos quieren, qué buscan.

Aquí he encontrado gentes muy distintas. Aquellos que buscan su pasado, porque lo perdieron todo junto a su familia. Tal vez yo sea uno de ellos, desde que perdí mi esposa e hijos por la viruela. Aquellos que buscan su futuro, porque perdieron su pasado. Tal vez ellos sean de esos.

El capitán toma notas de todo. Mide la tierra, la dibuja, señala caminos y tesoros escondidos bajo la taiga, pero no cree en la existencia de los señores del bosque. El sol es nuestro padre y si nos portamos mal llora. El fuego, el viento y el agua son gente muy fuerte. El sol y la luna son gente importante. Una vez le dije: "…hay palabras que salen de la boca de los hombres y se esparcen por el aire más cercano. Otras están cerradas dentro de frascos, se plantan sobre el papel y llegan muy lejos. Las primeras mueren enseguida, las segundas pueden vivir cien años y más". Pero no creo que acabara de comprenderme. Entiendo que cada cual ve el árbol sólo con sus ojos. Y cada cual lo nombra como sabe. Pero he observado que están ciegos. Miráis, pero no veis, les he dicho. En la taiga todos morirías. Necesitan que señale demasiadas cosas que creo hay que respetar, pero ellos se ríen. Ojalá tengan razón y sólo sean manías de un viejo cazador. Sin embargo, creo que esas sonrisas encierran miedo. Y sólo parecen preocuparles los que en el fondo nada quieren saber de ellos. Se defienden de quienes no desean atacarles, pero ignoran lo que de verdad importa saber según sopla el viento o huelen los márgenes del camino. Son tan importantes la huellas que dejamos en el camino.

El verdadero peligro somos nosotros mismos. Pero eso, el capitán, aún lo desconoce. Cuando me propuso ser su guía, le dije que lo pensaría. Sus hombres rieron y fanfarronearon de ser infalibles con el rifle. Si es verdad que nunca falláis y matáis todos los animales, ¿qué comeremos nosotros?. Yo estoy todo el tiempo cazando, pero no soy tan ambicioso. Mañana espero que vuelva el sol, si no moriremos todos.

D.U.

2 comentaris:

Concha ha dit...

la importancia de la Naturaleza ,su sabiduría,su belleza...este personaje es tan emotivo,tan sabio,tan justo...muy bonito el post,bello.beset.

Lapsus calami ha dit...

Parece que no, pero espero mucho de Dersú. Justo a las antípodas de Verdoux. Un beso.